23/11/07

Reflexiones sobre gotas de agua

Llueve...

Una sombra acecha tras el alféizar de la venta. No respira; sus inspiraciones se asemejan a un susurro. Es una mera espectadora del infinito espectáculo que se cierne ante ella. Como un rey desde el púlpito ante su pueblo, contempla millones de gotas de vapor de agua condensado caer de forma silenciosa siguiendo un extraño ritual.

El cielo, embravecido como el mar, deleita su vista y sus oidos con un espectáculo digno del infierno que imaginó Dante. No piensa; su mente divaga en círculos intentando examinar detenídamente el dibujo que cada una de las gotas de agua muestra al acariciar las tejas.

Curiosamente se siente identificada con lo que contempla a través de sus ojos color avellana. No se extraña; toda su vida ha sido como un tren devorando millas deteniéndose sólo en las estaciones necesarias. Al final, siempre ha terminado estrellándose contra algo.

Extiende la mano hacia fuera y el agua comienza resbalar entre sus dedos. No siente; una lágrima recorre la mejilla como el presagio de la muerte anunciada hace tiempo. Aprieta los puños y pronuncia unas palabras casi imperceptibles.

Toma impulso y salta... Sonrie mientras como una gota de agua, se precipita una vez más contra el suelo.

No es una despedida; la muerte es una nueva oportunidad, no el fin del camino...

2 comentarios:

古龙 (gu lóng) dijo...

Amigo Pablo,


Enhorabuena por haberte embarcado en la aventura del blog. Los comienzos son duros, a veces desalentadores. Pero la vida es agradecida y verás que el proyecto que hoy empiezas, esa semilla que sembraste irá creciendo. Si lo riegas con la constancia, lo abonas con amor y lo cuidas con cariño esa semilla se convertirá en un árbol

Y sin darte cuenta un día entrarás en tú blog, y mirarás las primeras entradas que escribiste y extrañado te dirás: ‘Y eso es lo que escribí yo…’ Y te abordará una catarata de sentimientos: te acordarás de aquello que te motivó a escribirlo, de cómo estabas, de cómo ha cambiado tu vida y tú.

Lucha por lo que quieras, y como dices, sólo arrepiéntete de lo que no hagas hecho.


Bienvenido

darYrecibir dijo...

Hermosa reflexión...
...no es el final del camino, tienes razón.